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Pronósticos deportivos en Ecuador regular para proteger al usuario y reducir el mercado ilegal

Pronósticos deportivos en Ecuador regular para proteger al usuario y reducir el mercado ilegal

La preocupación por la ludopatía, el sobreendeudamiento y el acceso de menores exige controles concretos. El desafío es construir una regulación que proteja a las personas y reduzca los incentivos para acudir a plataformas ilegales.

La reciente prohibición de las apuestas de cuota fija en Brasil vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave: ¿cómo proteger al usuario sin trasladar la actividad hacia espacios que operan fuera de la supervisión del Estado?

Quito, octubre de 2026. El debate sobre la regulación de los pronósticos deportivos en Ecuador plantea un desafío que va más allá de decidir entre permitir o prohibir esta actividad: cómo garantizar la protección de los usuarios, prevenir el acceso de menores y reducir los riesgos asociados a las apuestas, sin trasladar la actividad hacia plataformas que operan fuera del control de las autoridades.

En un entorno digital, una prohibición puede restringir la oferta legal, pero no necesariamente elimina la demanda. Por ello, la discusión también debe considerar qué ocurre con los usuarios cuando recurren a plataformas clandestinas o alojadas en otras jurisdicciones, donde existen menos mecanismos para supervisar las operaciones, atender reclamos o aplicar medidas de juego responsable.

La experiencia reciente de Brasil vuelve especialmente relevante esta discusión y plantea una pregunta para Ecuador: ¿qué modelo permite proteger de manera más efectiva al usuario y, al mismo tiempo, combatir la oferta ilegal?

En este contexto, Mariana Chamellete señala:
“La experiencia de Brasil nos invita a mirar la regulación desde una perspectiva de protección al usuario. Prohibir una actividad no necesariamente elimina la necesidad o la demanda que existe alrededor de ella. El verdadero desafío está en garantizar que, si una persona decide apostar, lo haga en un entorno en el que existan controles, responsabilidades y herramientas efectivas para protegerla”.

La regulación permite establecer obligaciones y responsabilidades. Sin embargo, una licencia por sí sola no protege al usuario. Debe estar acompañada de mecanismos de verificación de identidad y edad, autoexclusión, límites de depósito, reglas de publicidad responsable y canales efectivos de atención y reclamos. También requiere supervisión y sanciones cuando estas obligaciones no se cumplen.

En el programa De Lunes a Lunes, José Julio Neira se refirió a este enfoque:
“Regular para nosotros, para el gobierno del Nuevo Ecuador, no significa prohibir. Y eso quiero dejar muy, muy claro. Regular significa saber quién opera, bajo qué reglas y cómo circula el dinero”.

Saber quién opera es un primer paso para generar trazabilidad y establecer responsabilidades. La identificación de los usuarios, los controles sobre las transacciones y los reportes de operaciones sospechosas pueden contribuir a prevenir delitos financieros y facilitar la actuación de las autoridades.
Pero el control financiero debe ir de la mano con la protección de las personas. Un usuario necesita conocer las condiciones antes de apostar, contar con herramientas para limitar su actividad y poder solicitar ayuda o autoexcluirse de una plataforma. Estas herramientas deben ser accesibles, verificables y funcionar cuando realmente se necesitan.

La dimensión económica también forma parte de la discusión. Un mercado regulado permite identificar a los operadores, establecer obligaciones tributarias y aplicar mecanismos de supervisión. Cuando la actividad formal desaparece, el desafío para las autoridades pasa a ser también identificar y combatir a quienes continúan ofreciendo estos servicios al margen de la ley.
Por eso, la discusión no debería reducirse a una elección entre regular o prohibir. La pregunta central es qué modelo permite proteger de mejor manera al usuario, prevenir conductas de riesgo y combatir efectivamente la oferta ilegal.

Por eso, la discusión no debería reducirse a una elección entre regular o prohibir. La pregunta central es qué modelo permite proteger de mejor manera al usuario, prevenir conductas de riesgo y combatir efectivamente la oferta ilegal.

Para Ecuador, el caso de Brasil constituye una experiencia que deberá ser observada con atención. No solo por la decisión de prohibir las apuestas de cuota fija, sino por los mecanismos que se implementen para controlar la actividad ilegal, proteger a los usuarios y evaluar los efectos de la medida en el tiempo.

El reto ecuatoriano está en llevar las reglas a la práctica: comprobar que no ingresen menores, garantizar que los mecanismos de autoexclusión sean efectivos, establecer límites claros para la publicidad, asegurar canales de atención y reclamo, y fortalecer la persecución de operadores ilegales.

Ecuador tiene la oportunidad de construir un modelo que atienda los riesgos asociados a esta actividad y coloque al usuario en el centro de la discusión. Regular no debe significar simplemente permitir operar; debe significar establecer controles que funcionen, exigir responsabilidades y brindar herramientas concretas para que las personas puedan tomar decisiones informadas y poner límites cuando lo necesiten.