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Rafael Avilés: la sutil pero monumental diferencia entre enseñar a vivir y contarnos lo que la vida le enseñ ó.

El empresario guayaquileño presentó el libro Todo es posible, 52 aprendizajes forjados entre aciertos que se atesoran, miedos que se enfrentan, pérdidas que dejan huella y decisiones que exigen templanza. El lanzamiento fue el lunes 24 de agosto en el Lounge del Hotel del Parque, en un ameno conversatorio con Ricardo Sarmiento, colmado de asistentes.

GUAYAQUIL, agosto de 2026.- Hay dos maneras de escribir un libro de crecimiento personal. Una consiste en creer que se tienen todas las respuestas. La otra, en haber vivido lo suficiente para contrastar las teorías con la práctica. Rafael Avilés Ledergerber eligió la segunda.

La historia de Todo es posible comenzó el lunes 8 de octubre de 2018, cuando llegó al Inbox de cerca de 200 colaboradores de Ecuaprimas (una de las organizaciones más grandes del sector Seguros de Ecuador) un correo titulado “Vamos a convertirnos en la mejor empresa del país”. El subject de ese email, enviado por Rafael Avilés mientras ejercía la presidencia ejecutiva, tenía detrás algo mucho más profundo de lo que se esperaba: contenía las ideas de un líder transformacional para hacer crecer a su equipo, no solo en lo profesional, sino, sobre todo, como personas.

Dichos correos se convirtieron en una costumbre de los lunes. Pero la verdadera historia es lo que siguió. Los colaboradores se apropiaron de la iniciativa. Leían los mensajes durante la cena con su familia; otros los reenviaban a un amigo que atravesaba un momento difícil. Cuando un mensaje termina siendo esperado por los hijos de quienes lo reciben, ya ha dejado de ser un mensaje corporativo. Se ha convertido en una fórmula de crecimiento netamente humana.

“No escribo desde la teoría ni desde la idea de tener todas las respuestas. Escribo desde la experiencia de alguien que sigue aprendiendo.”
Rafael Avilés Ledergerber

Esto detonó el nacimiento del blog Todo es posible con más de 300 artículos sucesivos, que transcendían la oficina. Con este impulso, Avilés lo decretó: escribiría un libro. Y fue en 2025, mientras su esposa Margarita se recuperaba de salud, cuando Rafael se dio cuenta de la brecha que existía entre haber escrito mucho y escribir un libro. Con la guía editorial de Lola Alvear, se descubrió como el escritor que hoy es. Fueron meses, noches y amaneceres hasta que quedaron listas aquellas potentes historias, tan intensamente suyas, que solo él podía contarlas.